¿Para qué haces lo que haces?

Con esta poderosa pregunta empezó la conversación que tuve con Tati Bregi.

Parar y mirar.

Créeme... el mundo no se va a acabar.

Pero es difícil. Lo sé porque me cuesta. Y mucho.

Me cuesta porque soy emprendedora. Porque cada nueva clienta, cada nuevo avance es una felicidad enorme, no sólo por que me ayuda a pagar las cuentas, sino porque reafirma mi camino, mi pasión.

Y probablemente por esto es que es tan complejo emprender en un área como la de los servicios de Psicóloga o Coach, donde toda tu pasión, historia y corazón se pone al servicio de otros.

¿Para que haces lo que haces?


Este regalo que es la vida... ¿Cómo vas a honrarlo hoy? ¿Qué dones pones al servicio de otros?

Cuando conectamos con nuestro potencial, descubrimos ese espacio, como una pieza de puzzle que estuvo perdida y por fin encaja.

Pero muchas veces encontrar ese espacio no es fácil. Hasta que descubres que tienes que inventarlo por ti misma.

Crear ese espacio, ese trabajo a tu manera. Esa forma única y auténtica de expresarte y estar en el mundo, hasta que sientas que todo tu ser está puesto ahí.

Tu corazón en bandeja... para ser devorado por buitres o llevado hasta el cielo por ángeles.

Esa es la verdadera vulnerabilidad, ese espacio de desnudez, de no saber y entregarte a la vida.

Como estas palabras, que las leo y no se si te resuenen, pero son lo más puro que sale de mi alma en este momento. 

Sin edición, sin mucha mente.

Y ese es mi regalo hoy para ti.

Pame