¿Cómo aumentar la efectividad de tus terapias?

Artículo escrito por Anita Ovalle & Antonella Longo

Psicólogas Clínicas y Supervisoras Acreditadas

Muchas veces escuchamos a nuestros pacientes decir: “vengo para que me ayudes a cambiar”, “esto no da para más, estoy dispuesto a hacer lo que tú me digas”, “tengo un problema, pero no sé como cambiarlo, a veces pienso que… y otras pienso… no sé qué hacer” 

Todas estas frases nos muestran diferentes posturas del paciente frente a su problema, las que van a determinar el tipo de intervención que realicemos.

Pero muchas veces, por intentar ayudar mejor a nuestros pacientes, nos "apuramos" en ayudarlo a cambiar, encontrándonos así muchas veces con cancelaciones a última hora, tareas no hechas e incluso deserciones, lo que disminuye la efectividad de nuestro tratamiento.

Entender en qué momento o "etapa de cambio" se encuentra nuestro paciente, es fundamental a la hora de acompañarlo en su proceso de manera adecuada.

J. Prochaska y C. Diclemente se interesaron por investigar cómo cambian las personas y pusieron especial atención en aquellos sujetos que pudieron superar sus problemas adictivos por si solos. Encontraron sorprendentes coincidencias en los procesos de cambio de estas personas, a partir de las cuales crearon una teoría que explica cómo y por qué se produce el cambio efectivo.

Se entiende el cambio en las personas como un proceso que toma tiempo, no es un evento aislado en la vida de las personas. Entonces hablamos de etapa de cambio refiriéndonos al periodo de tiempo en que el sujeto presenta determinadas características en cuanto a su visión del problema y a su disposición para cambiar; y el proceso de cambio serían actividades y eventos específicos que conducen hacia la dirección al cambio deseado.

Existen 5 etapas de cambio que ocurren secuencialmente y en espiral ascendente:

Pre-contemplación: 

No se ve la existencia de un problema, por lo tanto, no tienen intención de cambiar su conducta y suele haber negación del problema. Estas personas generalmente aparecen en terapia porque son enviados por otros. Como terapeuta podemos ayudar al consultante a tomar consciencia del problema sin presionar, ya que la presión sólo generará deserción. Debemos ser estratégicos mostrando la dificultad por medio de preguntas que desenmascaren el problema, y, a la vez, ser empáticos y validar su postura de no cambio.

Contemplación: 

Se reconoce la existencia de un problema y se comienza a pensar seriamente en resolverlo. Ellos luchan por comprender su problema, analizar sus causas y buscar posibles soluciones. Hay un avance frente a la etapa anterior por lo que debemos centrarnos en analizar los costos y beneficios del cambio, psicoeducar y concentrarnos en reunir toda la información posible para imaginarnos cómo sería nuestra vida sin aquel problema.

Preparación:

Se tiene en mente realizar un cambio pronto, por ejemplo: “la próxima semana empiezo la dieta”. Se encuentran haciendo algunos ajustes finales antes de comenzar a cambiar la conducta; existe alta conciencia del problema. Al igual que en una carrera, ya se está listo para partir, la energía del consultante esta desbordante para empezar hacer, sin embargo, como terapeutas debemos retener este impulso y preparar bien a nuestro paciente en su carrera que tendrá desafíos “imprevistos”, los que serán abordados en esta etapa para saber cómo enfrentarlos, qué hacer, qué no hacer, etc. Nos centramos en las ventajas del cambio y en empoderar al consultante, con el fin de que inicie su carrera con todas las herramientas que necesita.

Acción: 

Generalmente modifican su conducta y su entorno. Siguiendo el ejemplo de la dieta, en esta etapa no comen postres y sacan todos los postres del refrigerador para no tentarse. Este es el periodo que requiere mayor ocupación y compromiso de tiempo y energía. Como terapeutas debemos centramos en evaluar cómo el paciente reemplaza la conducta problema por un nuevo comportamiento deseado y saludable. Debemos utilizar todo lo que está a nuestro favor como los recursos del paciente y del contexto, redes de apoyo, y otros factores extra terapéuticos que puedan facilitar este proceso.

Mantención: 

El hecho de que el cambio se haya realizado un par de veces, o por un periodo de tiempo, no quiere decir que esté consolidado. En esta fase se busca prolongar el cambio logrado y solidificarlo. Para lograr aquello resulta muy importante involucrar a personas significativas, con el fin de que estimulen la mantención del cambio logrado. Entonces como terapeutas debemos centrarnos en adelantarnos a las recaídas, reforzar y fortalecer los cambios. Es fundamental distanciar las sesiones con el fin de permitir las recaídas, las que son necesarias para poner a prueba lo aprendido y ajustar lo que sea necesario.

La Importancia de conocer este modelo radica en que una vez que el terapeuta identifica la Etapa de Cambio del consultante, sabrá cuales son los procesos que debe poner en marcha. De este modo aumenta la probabilidad de lograr una terapia efectiva. También es útil para situaciones que uno mismo quiere cambiar, entonces te invitamos a pensar en un problema o en algo que te incomode,  ¿en qué etapa de cambio te encontrarías para empezar a avanzar?  

Bibliografía recomendada

· Norcross, J. (2002)  Psychotherapy relationships that work

· Prochaska, J. Norcross. J. (1994) Changing for good

Artículo escrito por Anita Ovalle & Antonella Longo
Psicólogas Clínicas y Supervisoras Acreditadas

Te invito ahora a que veas el video a continuación, donde conversamos de etapas de cambio y otros temas relacionados con efectividad en Psicoterapia, usando ejemplos prácticos y muy aplicables.

¡Espero que la disfrutes!

Pame